
Sin datos, no hay control
Uno de los mayores retos es la gestión de plazos. Si los materiales llegan antes de tiempo, se incrementan los costes por almacenamiento. Si llegan tarde, se detiene la producción.
Ejemplo real: Se detecta tarde que faltarán tornillos hexagonales la próxima semana debido a un pico en la demanda. Aunque compras actúa rapido, ya no hay margen para evitar el desabastecimiento. Sin datos actualizados, se genera una nueva orden innecesaria.
¿El resultado? Pedidos dobles, sobrecostes logísticos, falta de stock y más tiempo perdido.


